
El programa subterráneo mejora la resistencia física, la resiliencia psicológica y la autonomía operativa de los taikonautas
China
ha concluido con éxito su primer programa de entrenamiento de
astronautas en cuevas, lo que marca una nueva etapa en la preparación
para vuelos espaciales de larga duración y futuras misiones tripuladas a
la Luna. Así lo informa Global Times, socio de TV BRICS.
El
entrenamiento intensivo tuvo lugar en el distrito de Wulong, en
Chongqing, en el suroeste de China. Un total de 28 taikonautas,
divididos en cuatro equipos, pasaron seis días y cinco noches bajo
tierra, completando una serie de tareas complejas diseñadas para simular
las condiciones extremas de la exploración espacial.
Según los
organizadores del programa, el entorno de las cuevas reproduce desafíos
clave de las misiones espaciales, como el aislamiento, el confinamiento,
el apoyo externo limitado y el aumento del riesgo. El entrenamiento
exigió a los participantes realizar exploración espeleológica,
investigaciones científicas, gestión de recursos y operaciones de
soporte vital en condiciones física y mentalmente exigentes.
Los
taikonautas atravesaron pasajes estrechos, escalaron y descendieron
paredes rocosas empinadas y soportaron una exposición prolongada a
ambientes fríos y húmedos. Los ejercicios estaban destinados a poner a
prueba la resistencia, la toma de decisiones bajo presión, el trabajo en
equipo y la capacidad de operar de forma independiente en entornos
desconocidos y de alto riesgo.
Los expertos que participaron en
el programa señalaron que la resiliencia psicológica fue un eje central.
Se utilizaron la monitorización continua y el apoyo psicológico grupal
para ayudar a los astronautas a adaptarse a la privación sensorial, la
incertidumbre y la comunicación restringida. Los datos recopilados
durante el entrenamiento contribuirán al desarrollo de sistemas de apoyo
psicológico para futuras misiones de larga duración, incluidas las
previstas alunizajes tripulados.
El programa también puso un
mayor énfasis en la autonomía en comparación con iniciativas
internacionales previas de entrenamiento subterráneo, reduciendo la
asistencia externa y fomentando que los astronautas se basaran en su
propio criterio y coordinación.
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