Lo que muchos usuarios de celulares saben: las aplicaciones móviles recolectan datos de ubicación detallados. Lo que pocos saben: a menudo terminan en una red mundial de comerciantes de datos y agencias publicitarias.
Se trata de datos que revelan desde lugares de residencia y trabajo hasta visitas a burdeles o estadías en clínicas psiquiátricas. Este reportaje muestra lo fácil que un usuario ingenuo puede caer en la mira de acosadores, criminales o servicios secretos. Demuestra cómo aplicaciones aparentemente inofensivas pueden poner en riesgo la seguridad, incluso para soldados en guerra o gobiernos.
La base de este reportaje es una de las investigaciones más grandes de su estilo hasta ahora: un equipo de periodistas analizó alrededor de 10 mil millones de datos de ubicación. Una búsqueda de pistas que lleva a medio mundo: a una periodista egipcia exiliada en Berlín que está siendo amenazada. A Bruselas, donde están implicados altos funcionarios de la Comisión Europea. A Washington, donde políticos ven un riesgo de seguridad para agentes estadounidenses en Europa. O al frente ucraniano, donde los soldados encuentran sus propias coordenadas en los registros de datos.
Finalmente, la investigación conduce a un comerciante en Florida que vendió los datos de ubicación de usuarios de celulares alemanes y franceses. Así surge un documental que muestra los enormes riesgos que implica este negocio multimillonario, incluso para los ciudadanos de la Unión Europea, con sus supuestas estrictas normas de protección de datos.
Electric buses glide quietly through Addis Ababa, taxis plug in instead of refuelling, and Ethiopia is betting big on a future without fossil fuels. Powered largely by hydropower from the Grand Ethiopian Renaissance Dam, the country wants to put half a million electric vehicles on its roads by 2030 — a radical move in one of Africa’s fastest‑growing cities.
This report from Addis Ababa follows drivers, passengers, engineers and entrepreneurs as Ethiopia’s EV transition accelerates. The benefits are clear: lower running costs, cleaner air and less dependence on expensive oil imports. But the challenges are just as real — from charging infrastructure and power outages to foreign currency shortages and limited access to electricity.
Is Ethiopia showing what electric mobility could look like in emerging markets — or are the obstacles bigger than the ambition? Watch to see what this rapid transition means for the future of transport in Africa.

La empresa multinacional dedicada a la fabricación, comercialización y distribución de bebidas y aperitivos va a dar un salto clave en la descarbonización del transporte por carretera con la transformación de la motorización de sus camiones en la India.
Igual que los coches particulares están virando hacia la electrificación, el transporte pesado de carreteras debe hacer lo mismo. En este sentido, PepsiCo ha dado un salto cambiando ocho de sus camiones con motores diésel por otros 100% eléctricos. Por el momento, este plan se va a desarrollar solo en India, con unos camiones que ya operan en rutas clave del país.
Este cambio forma parte de la estrategia de refuerzo de sostenibilidad de la multinacional. En concreto, PepsiCo ha incorporado ocho camiones eléctricos que antes utilizaban mecánicas de combustión para sus operaciones logísticas.
Sin embargo, este proceso no lo va a hacer solo, sino con la colaboración de su socio de transporte, Vayudoot Road Carriers, con el que lleva trabajando de forma fructífera más de dos décadas.
Estos camiones ya son una realidad y están en plena circulación. Por el momento, estos vehículos están operando en rutas estratégicas entre Kosi, en el estado de Uttar Pradesh, y Pataudi, en Haryana, cubriendo trayectos de aproximadamente 115 kilómetros. De cara a un futuro próximo, también está previsto que estas rutas se amplíen hacia Nueva Delhi.
El objetivo de estos nuevos camiones eléctricos no es otro que el de mejorar la eficiencia logística reduciendo al mismo tiempo la huella de carbono.
Según la compañía, esta flota recorrerá cerca de 480.000 kilómetros al año, una cifra que se espera aumente progresivamente con la ampliación del proyecto.
Más allá del cambio de motores diésel a eléctricos, está el uso de la tecnología reacondicionada para lograrlo. En este caso, los vehículos utilizados son modelos de Tata Motors y Eicher Motors, adaptados por la empresa especializada Kalyani Powertrain.
En concreto, tal y como explica Híbridos y Eléctricos, esta solución de PepsiCo les permite acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica sin necesidad de desarrollar vehículos completamente nuevos, reduciendo costes y aprovechando la infraestructura existente.
Este es solo un primer paso, pero su apuesta por la electrificación va más allá. De hecho, PepsiCo ya ha anunciado que cuentan con más de 400 vehículos eléctricos ligeros, entre tres y cuatro ruedas, en su red de distribución en India.
Además, esta iniciativa forma parte de un plan más amplio que incluye también el uso de vehículos a gas natural comprimido (GNC) en determinadas regiones, con el objetivo de construir una cadena de suministro más eficiente, limpia y preparada para el futuro.
Lo cierto es que este proceso que ha iniciado PepsiCo supone un gran paso para descarbonizar un sector que hasta ahora era muy difícil de hacerlo, como es el del transporte pesado.
Es verdad que aún quedan retos por superar, como la infraestructura de carga o la autonomía, sin embargo, proyectos como este demuestran que la transición ya está en marcha.
Según demuestra MAN Truck & Bus, los camiones eléctricos son una alternativa más económica que el diésel. La producción de sus camiones eléctricos se inició en 2025 y la marca ha cerrado más de 700 pedidos hasta la fecha.
La marca ha conseguido una potencia de carga de 750 kW pasando del 10% al 90% de capacidad en solo 30 minutos. La opción MCS (Megawatt Charging System) llegará primero a los eTGX y eTGS a partir del segundo trimestre de 2026.
MAN Truck & Bus ha demostrado que la tecnología actual es viable, pero la infraestructura no está preparada en muchos países de la UE. Algunas zonas ni siquiera ofrecen un buen servicio a coches eléctricos y la carga rápida aún no está generalizada. Este es el principal problema que se debe solventar.