El nuevo dispositivo ya se utiliza en investigaciones científicas de la atmósfera en zonas de gran altitud
Investigadores
chinos han desarrollado un nuevo dron híbrido totalmente eléctrico
capaz de superar los 8.800 metros de altitud. La información fue
publicada por Science and Technology Daily, socio de TV BRICS.
Este
logro abre nuevas posibilidades para realizar investigaciones
científicas en condiciones extremas, caracterizadas por los expertos
como un "triángulo imposible": presión atmosférica extremadamente baja,
temperaturas extremas y fuertes turbulencias.
El avance fue
posible gracias al diseño innovador del dron. A diferencia de los
sistemas tradicionales de múltiples rotores, que pueden alterar las
corrientes de aire, y de los motores de gasolina, cuyas emisiones pueden
interferir en las mediciones, este nuevo dispositivo utiliza un sistema
híbrido eléctrico sin emisiones. El vuelo de crucero con alas fijas
minimiza la alteración del flujo de aire, mientras que una entrada de
muestreo situada en la parte frontal permite recoger muestras de
corrientes atmosféricas en condiciones naturales.
El equipo ya ha
sido utilizado en una expedición científica en una zona montañosa.
Hasta ahora, los investigadores solo podían registrar los resultados
finales de los procesos atmosféricos. En esta ocasión, durante un vuelo
de 20 minutos, los científicos lograron observar por primera vez todo el
proceso de formación y desplazamiento del viento glaciar, además de
determinar el área de influencia de este fenómeno. El dron también
recopiló datos sobre la distribución vertical de contaminantes y el
impacto del viento glaciar en la estructura de la capa límite
atmosférica.
Como señaló Ye Chunxiang, profesor supervisor de
doctorado de la Facultad de Ciencias Ambientales e Ingeniería de la
Universidad de Pekín, el dron permite "trasladar el laboratorio
terrestre" a grandes alturas, abriendo un nuevo paradigma para la
observación tridimensional de la atmósfera. Este avance resuelve la
dificultad de obtener muestras en altitudes superiores a los 8.000
metros, una tarea que hasta ahora resultaba complicada para los globos
meteorológicos, los aviones tripulados y los drones convencionales.
Esta
nueva tecnología contribuirá al estudio sistemático de los ecosistemas
de alta montaña y ayudará a mejorar los modelos climáticos de una de las
regiones más remotas del planeta.
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