Una obra maestra de la ingeniería y una tarea permanente. El canal de Kiel, en Alemania, es la vía navegable artificial más transitada del mundo. Sin embargo, el canal requiere un mantenimiento costoso.
La infraestructura del canal es un tema recurrente. Como con las carreteras, los puentes y las vías férreas, también se están aplicando fuertes recortes en las vías navegables. Sin embargo, el canal de Kiel ofrece ventajas decisivas para el transporte de mercancías: cada contenedor que pasa por allí sustituye a un largo trayecto en camión. Esto ahorra combustible y mejora el balance de CO₂ del transporte de mercancías.
Entre 25 000 y 30 000 barcos atraviesan cada año esta vía navegable artificial, que discurre entre las ciudades portuarias de Kiel y Brunsbüttel y conecta el mar Báltico con el mar del Norte. Sin embargo, el canal de Kiel, inaugurado en 1895 y con una longitud de casi 100 kilómetros, también es una tarea permanente.
En el verano de 2024, una de las grandes esclusas de Brunsbüttel debía cerrarse durante varios meses, al tiempo que se ampliaba el canal. Cada día se extraían hasta 30 000 metros cúbicos de tierra para satisfacer las crecientes exigencias del tráfico marítimo.
Paul y Paul, dos jóvenes constructores de barcos, apenas se imaginan estos retos. Compraron un viejo velero y lo pusieron en condiciones para navegar. El canal y sus esclusas son la primera gran aventura de su viaje, que les llevará hasta las Islas Canarias.
Los imponentes barcos que navegan por el canal de Kiel han creado su propia comunidad de seguidores. Los llamados «ship spotters» se reúnen regularmente a orillas del canal para observar los majestuosos buques de carga.
La infraestructura del canal es un tema recurrente. Como con las carreteras, los puentes y las vías férreas, también se están aplicando fuertes recortes en las vías navegables. Sin embargo, el canal de Kiel ofrece ventajas decisivas para el transporte de mercancías: cada contenedor que pasa por allí sustituye a un largo trayecto en camión. Esto ahorra combustible y mejora el balance de CO₂ del transporte de mercancías.
Entre 25 000 y 30 000 barcos atraviesan cada año esta vía navegable artificial, que discurre entre las ciudades portuarias de Kiel y Brunsbüttel y conecta el mar Báltico con el mar del Norte. Sin embargo, el canal de Kiel, inaugurado en 1895 y con una longitud de casi 100 kilómetros, también es una tarea permanente.
En el verano de 2024, una de las grandes esclusas de Brunsbüttel debía cerrarse durante varios meses, al tiempo que se ampliaba el canal. Cada día se extraían hasta 30 000 metros cúbicos de tierra para satisfacer las crecientes exigencias del tráfico marítimo.
Paul y Paul, dos jóvenes constructores de barcos, apenas se imaginan estos retos. Compraron un viejo velero y lo pusieron en condiciones para navegar. El canal y sus esclusas son la primera gran aventura de su viaje, que les llevará hasta las Islas Canarias.
Los imponentes barcos que navegan por el canal de Kiel han creado su propia comunidad de seguidores. Los llamados «ship spotters» se reúnen regularmente a orillas del canal para observar los majestuosos buques de carga.
Rainer Schmidt es el encargado de mantener el mirador de Rendsburg. Una de sus tareas más importantes es mantener los setos cortos para que no obstaculicen la vista del canal.
El reportaje destaca las diferentes facetas del canal de Kiel y muestra lo estrechamente vinculadas que están las personas a esta vía navegable. Las acompaña en su día a día y en retos especiales, siempre con el impresionante telón de fondo de un monumento técnico en mal estado, pero fascinante.
El reportaje destaca las diferentes facetas del canal de Kiel y muestra el gran que existe entre las personas y esta vía navegable. Las acompaña en su día a día y en retos especiales, siempre con el impresionante telón de fondo de un monumento técnico deteriorado, pero fascinante.
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